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Conrado Macfarland, la empatía como estrategia de liderazgo en Credinspira

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Desde la dirección de Credinspira, Conrado Macfarland impulsa una nueva forma de entender las finanzas, donde las personas valen más que los números y el trato genuino se convierte en motor de productividad. Su liderazgo persigue el propósito, y ha probado que una empresa puede alcanzar grandes resultados cuando el crecimiento se mide también en equilibrio, conciencia y humanidad.

Por: Alonso Valenzuela

Hay liderazgos que contagian energía y mueven a la acción. El de Conrado Macfarland es de esos que levantan el ánimo en lugar de la voz, que creen en las personas antes que en los procesos y que entienden que dirigir también es entusiasmar.

Su forma de liderar combina determinación con optimismo. Escucha, propone y construye con certeza, actuando con la claridad de quien dirige con propósito.

En pocas palabras, es del tipo de líderes que busca conectar, porque sabe que el propósito colectivo, al final, es lo que verdaderamente impulsa a una empresa y a una sociedad.

La importancia de saber servir

Padre, esposo y director general de Credinspira, Conrado Macfarland se define a sí mismo con una palabra que en su voz suena natural: servicio.

“El centro de todo es el ser humano”, suele repetir, y no lo dice como lema, sino como práctica cotidiana. 

Su historia, comparte para CAMPESTRE, está hecha de esos principios simples que sostienen estructuras grandes.

Aprendió que las oportunidades nacen cuando alguien decide creer en las personas.

Tijuana, afirma, “es donde empieza la patria”, pero también donde inicia su forma de entender el trabajo, como una suma de voluntades que se impulsan entre sí.

Conrado no habla de liderazgo en términos abstractos. Prefiere hacerlo con ejemplos: “Si la gente de adentro no está bien, no puedes ofrecer un buen servicio al cliente”.

Por eso, en su oficina, la palabra equipo tiene un significado real.

Y es que desde que asumió la dirección de Credinspira, cambió las jerarquías por acompañamiento y los protocolos por conversación. “Dar los buenos días, preguntar cómo está el otro… parece pequeño, pero cambia todo”. 

Durante la plática que sostenemos, inmediatamente resalta algo. En su manera de hablar hay algo de estratega, pero también de soñador.

Cita a Miguel Ruiz y sus Cuatro Acuerdos con la naturalidad de quien los practica más que los predica.

Nos cuenta que admira a Michael Jordan por su mentalidad, a Tom Brady por su disciplina y a Juan Gabriel por su audacia; sabe que detrás de cada triunfo de ellos hay una historia de constancia y vulnerabilidad.

“Me gustaría haberle preguntado cómo se atrevió tanto”, dice sobre el Divo de Juárez, y uno entiende que no se refiere a la fama, sino al valor de creer en uno mismo cuando el entorno no acompaña.

Por eso, en él, las ideas no son simplemente discurso, y, por el contrario, se convierten en acción.

Como resultado a esa directriz, ha logrado convertir la empatía en productividad y la emoción en estrategia. 

La fuerza no está en los algoritmos

Alguna vez escribió Nietzsche, “quien tiene un porqué, puede soportar casi cualquier cómo”.

Ese “porqué” está claro en Conrado Macfarland: servir, construir confianza y dejar que lo humano marque la diferencia.

Así, al conocerlo, no sólo hablamos de una figura institucional que ha pasado con éxito por el servicio público, sino de alguien que valora lo pequeño para hacer lo grande.

Que entiende que la fuerza no está en los algoritmos, sino en el latido que persiste cuando el mundo se automatiza.

Esa es la promesa que trae Conrado al frente de Credinspira: hacer de la pesona el eje de cada decisión.

Y al hacerlo, cambiar la forma en que se hace negocio, empresa, futuro y se escriben grandes historias.

Una historia que inspira seguridad

—¿Qué representa Credinspira?

“Son soluciones para una vida plena. La financiera nació hace 15 años con el propósito de colaborar con el gobierno, y así es como surge: otorgando créditos a servidores públicos. Con el tiempo fuimos creciendo y abrimos espacio al crédito PyME”.

Ese cambio, explica Conrado, vino acompañado de una transformación profunda. El antiguo nombre Dinero Fácil y Rápido se convirtió en Credinspira, una marca que refleja evolución, cercanía y propósito.

“Queríamos un nombre que representara lo que hacemos —dice—: acompañar, creer en la gente y ofrecer soluciones financieras reales”, enfatiza.

“En Credinspira creemos en el potencial de cada negocio. Nuestro crédito PyME está diseñado para guiar al emprendedor y al empresario con herramientas que le permitan crecer con estabilidad”.

Hoy, la institución forma parte del reconocido y sólido Grupo Abadi, corporativo primordial para el desarrollo de Tijuana, con valores firmes que impulsan la integridad, la salud mental y el equilibrio como pilares de trabajo.

Bajo esta visión, Credinspira ha alcanzado más del 70 % de sus utilidades históricas en apenas poco más de un año de gestión, y lo ha hecho sin renunciar a lo esencial: cuidar a sus clientes

—¿Qué diferencia a Credinspira de otras financieras?

“La empatía. Ofrecemos la tasa más baja del mercado, pero lo más importante es que cuidamos el patrimonio y el tiempo del cliente. No sólo otorgamos créditos, sino que acompañamos sueños.”

Soluciones financieras con propósito

Conrado lo dice sin rodeos: el dinero no tiene valor por sí mismo, sino por lo que puede provocar en la vida de las personas. 

“Cuando se administra con ética, el dinero se convierte en bienestar; cuando se entrega con empatía, se transforma en oportunidad”, enfatiza.

En ese sentido, precisa que el modelo financiero de Credinspira está diseñado para que el emprendedor no pierda tiempo en trámites interminables, sino que pueda enfocarse en hacer crecer su negocio.

Por eso, la institución ofrece créditos de hasta 10 millones de pesos con aprobación en menos de 48 horas, para que tu proyecto deje de ser un plan y empiece a ser una historia real.

El proceso, menciona, es tan claro como accesible: primero se llena una solicitud en línea con la información básica del solicitante; enseguida, un equipo especializado evalúa la propuesta de manera ágil y transparente; y, una vez aprobada, los recursos se depositan directamente en la cuenta del cliente, listos para invertir en su empresa.

“Queremos que el crédito sea un impulso, no un obstáculo”, subraya.

Al ahondar, destaca que el crédito PyME nace de una convicción muy clara, al apoyar a los nacientes empresarios que quieren crecer sin perder estabilidad. “No se trata de llenar formularios, sino de entender los tiempos y las circunstancias de cada negocio. Cada proyecto tiene un ritmo propio, y nosotros buscamos ir a su paso, no imponerle el nuestro”.

Luego hace una pausa. “En realidad, todo lo que hacemos se sostiene en tres pilares: la experiencia, la flexibilidad y la asesoría. No son conceptos de mercadotecnia, son compromisos reales con la gente”.

La experiencia 

“Llevamos más de una década respaldando a negocios y pequeñas empresas. No fue fácil ganarnos la confianza de los clientes, pero lo logramos con algo muy simple: cumpliendo, porque ésta no se construye con tasas, sino con resultados. Si prometes, cumples; si acompañas, te quedas. Ése es el valor de nuestra experiencia: estar cuando el cliente más lo necesita”, subraya.

Flexibilidad y adaptabilidad
“Cada empresa vive su propio momento: hay quien está despegando, hay quien se está reinventando y hay quien busca sostenerse después de una crisis. Nosotros escuchamos esas historias antes de ofrecer una cifra. Diseñamos cada crédito conforme al flujo de efectivo del cliente, sin ahorcarlo. La flexibilidad no significa debilidad, significa inteligencia para que ambos podamos crecer”.

Asesoría profesional

“Una de las cosas que más cuido —dice con énfasis— es que nuestra fuerza de ventas no sea una plantilla de vendedores. Son asesores financieros con formación y sensibilidad. No empujan productos, sino que orientan decisiones. Acompañan desde el análisis hasta la planeación de pagos, porque un crédito bien entendido no genera ansiedad, genera desarrollo”.

“En Credinspira no queremos ser la financiera más grande, sino la más cercana. El dinero es un medio, no un fin. Si logramos que un crédito cambie una historia, cumplimos con nuestra razón de existir”, agrega.

Además, explica, Credinspira forma parte de ASOFOM, asociación que agrupa a las instituciones financieras más confiables del país, garantizando estándares de calidad, transparencia y seguridad.

—¿Podrías compartir alguna historia que te haya marcado?

“Sí, muchas. Una madre soltera nos pidió un crédito para iniciar un negocio de repostería. Trabajaba en una oficina y no podía ver a su hija. Con el apoyo, logró independizarse, vender pasteles y pasar más tiempo con ella. Lo humano, en esos casos, hace toda la diferencia”.

—¿Qué significa para Baja California, y en especial para Tijuana, contar con una institución tan sólida como Credinspira?

“Significa solidez y confianza. Estamos presentes en todos los ayuntamientos del Estado, lo que permite que las y los bajacalifornianos puedan encontrar apoyo económico para tener una vida más próspera, alcanzar la plenitud y cumplir sus objetivos”.

—¿Cómo visualizas a Credinspira en los próximos años?

“Consolidada. Queremos seguir creciendo sin perder la esencia. Nuestro propósito es claro: que cada cliente, al mirarnos, sienta certeza y acompañamiento.”

Hoy, la filosofía de Conrado ha contagiado a todo el equipo, y desde la silla de director, sigue pensando como aquel niño que quería ser mesero, no por el puesto, sino por el gesto: atender, escuchar y hacer sentir bien al otro.

Ésa es, quizá, la definición más honesta de su liderazgo, el mismo que demuestra que la empatía también puede ser rentable, que la amabilidad genera productividad y que una empresa con alma puede sostenerse con resultados.

“En un mundo automatizado, lo humano seguirá siendo el activo más valioso”, señala.

Y en ese principio, sencillo pero poderoso, él ha encontrado el verdadero sentido de dirigir, y eso es lo que ha hecho con gran solidez en Credinspira.  

Porque al final, dirigir no es mandar ni crecer es acumular. 

Conrado Macfarland lo entiende… liderar es encender una llama en los demás y cuidar que nunca se apague, aun cuando el mundo insista en volverse máquina.

“Creemos que cada historia merece una oportunidad, te acompañamos para escribir la tuya. Acércate con nosotros y descubre cómo transformar tu propósito en realidad”, concluye.

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