El próximo viernes 7 de noviembre, el Grand Hotel Tijuana se vestirá de gala para recibir a más de 350 invitados en “Girando por El Trompo”, el evento de recaudación más importante del año organizado por el comité Amigas de El Trompo. La velada promete ser una celebración con el propósito de apoyar a niños y adolescentes en situación vulnerable a través de experiencias educativas y culturales que transforman vidas.

Rosario Ruiz Camacho, directora del Museo Interactivo El Trompo, compartió en conferencia de prensa que este año el recinto cumple 17 años de existencia, consolidándose como un espacio de aprendizaje, creatividad y conexión comunitaria.
“Hemos tenido altas y bajas, pero hoy celebramos las altas. Nuestro contenido está completamente renovado, con exposiciones temporales atractivas y muy visitadas por el público general y el sector educativo”, expresó con orgullo.
El Trompo ha beneficiado a más de 35,000 visitantes en lo que va del año, superando sus propias metas.
“Con un peso hacemos mil cosas. Nos debemos a la comunidad y trabajamos para ella. Por eso este evento es vital, queremos que más niños de zonas periféricas puedan acceder al museo, aunque abrir las puertas no siempre basta. Se necesita trasladarlos, acompañarlos, y eso requiere recursos”, enfatizó Ruiz Camacho.

La entrada al evento tiene un costo de $250 dólares incluye cena, vino, música en vivo y una experiencia inolvidable. El chef Lucio Hernández, del restaurante Emma, será el encargado de deleitar a los asistentes, acompañado por vinos de la casa L.A. Cetto.
La noche estará amenizada por el grupo musical La Clase y contará con una rifa de regalos, una subasta silenciosa y experiencias únicas.
Entre los artículos y vivencias que se subastarán destacan cenas privadas con chefs reconocidos, noches de casino en casa con mesas profesionales, salidas a bares emblemáticos, obras de arte y esculturas exclusivas creadas por el artista Alejandro Cárdenas, quien diseñó trompos únicos en color y forma para llevar a casa.

Por su parte, Adrián Bustamante, vicepresidente de desarrollo de mercado de El Trompo, subrayó que “aquí no hay lucro, todo es por los niños. Desde el arquitecto Carlos Herrera, que donó la decoración, hasta los proveedores locales que se sumaron con alimentos y servicios, todos estamos unidos por un mismo interés: nuestra comunidad”.
“Girando por El Trompo” no es solo una fiesta: es un acto de amor colectivo que busca girar el destino de miles de niños hacia un futuro más brillante.

















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