El auge del turismo médico en Tijuana ha detonado nuevas dinámicas en el sector inmobiliario, pero también ha encendido alertas sobre la falta de regulación en las llamadas casas de recuperación. Este fue el eje central de la ponencia encabezada por Fatimeh Rosales y Marla Luna, CEO de Zen & Healthy Recovery, durante el Desayuno Empresarial 2026 de AMPI Tijuana la mañana de este martes, donde hicieron un llamado a profesionalizar este modelo emergente.
Marla Luna, facilitadora médica y líder de uno de los centros certificados en la ciudad, puso sobre la mesa la urgencia de ordenar un sector que, aseguró, ha crecido de forma desbordada. “Hoy en día la tendencia de hacer casas o lugares habitacionales como centros adaptados no es una manera adecuada de trabajo. El sector salud requiere responsabilidad y equilibrio”, advirtió, al señalar que muchos ven este giro como un “negocio de moda”, sin dimensionar los riesgos que implica.
Desde su experiencia, explicó que el papel del sector inmobiliario será clave para encauzar este crecimiento. “Queremos aliarnos con el sector inmobiliario para que nos apoyen en que la gente que esté buscando este tipo de emprendimiento lo hagan de manera correcta, con certificaciones, adecuaciones, pólizas de seguro y todo lo que se requiere. Esto es un ecosistema”, afirmó, destacando que la coordinación entre ambos sectores puede marcar un antes y un después en la industria.
Luna también dimensionó el tamaño del mercado: actualmente Tijuana recibe alrededor de 2.5 millones de pacientes al año, lo que ha generado la proliferación de más de 90 centros de recuperación, muchos de ellos operando en zonas residenciales sin la infraestructura adecuada. “Un paciente puede permanecer de tres a 15 días… incluso tengo casos de hasta ocho meses. No puedes tener cuatro recámaras con una sola regadera para varios pacientes o que las curaciones las haga personal sin preparación”, ejemplificó.
En ese sentido, subrayó que la Asociación de Centros de Recuperación —de la cual es miembro fundadora junto a otros cinco centros certificados y dos hoteles— busca sentar las bases de regulación a nivel estatal y nacional. “Esto apenas comienza… pero queremos que se replique en otras ciudades y educar al sector, porque el 80% de los espacios actuales no cumple con las condiciones necesarias”, enfatizó.
Por su parte, Fatimeh Rosales destacó la importancia de generar conciencia tanto en propietarios como en inversionistas sobre el uso adecuado de los inmuebles. “Con el boom de las casas de recuperación es muy importante mantener la normatividad… no son unidades habitacionales, sino espacios de salud donde está en juego la seguridad de los pacientes”, explicó, al advertir que operar sin regulación representa un riesgo tanto para los usuarios como para los dueños de las propiedades.
Ambas coincidieron en que Tijuana tiene una oportunidad histórica para consolidarse como referente en turismo médico, pero advirtieron que esto solo será posible si se apuesta por la profesionalización, la regulación y la colaboración entre sectores. En ese camino, el inmobiliario se perfila no solo como un aliado, sino como un actor clave para garantizar que el crecimiento se traduzca en calidad, seguridad y confianza.

















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