A un año de haber comenzado su administración, Rocio Adame ha reescrito la historia al frente del X Ayuntamiento de Rosarito con orden y voluntad de trabajo. Entre números equilibrados, programas sociales y obras con sentido, su liderazgo demuestra que gobernar también puede ser un acto de armonía entre bienestar y progreso.
“El tipo más práctico de la política es la política de la decencia.” — Theodore Roosevelt
Entablar una conversación con la alcaldesa de Playas de Rosarito, Rocio Adame Muñoz, da pie a conocer a una mujer que construye su liderazgo con hechos.
Su estilo es directo, su mirada firme y su propósito claro: ordenar, servir y transformar.
Habla mesuradamente, sin adornos y, lo más importante, gobierna sin excusas, pues enfrenta la política con la serenidad de quien ha aprendido que el verdadero poder no está en el cargo, sino en la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.
De esa coherencia nace una manera de gobernar que se traduce en acciones, confianza en progreso.
Hoy, al cumplir su primer año al frente del X Ayuntamiento de Playas de Rosarito, la maestra Adame Muñoz ha modificado la narrativa institucional de una ciudad que antes enfrentaba déficit y rezago.

Heredó un Ayuntamiento en riesgo de incumplir con nómina y compromisos básicos, enfrentando el desafío con orden financiero y estrategia.
Por ello, diseñó un presupuesto responsable, pagó pasivos, estabilizó las finanzas y puso en marcha un plan que prioriza cuatro ejes: bienestar, seguridad, desarrollo urbano y crecimiento económico.
El resultado, visible y cuantitativo, es una ciudad que empieza a recuperar credibilidad, dinamismo y confianza.
La mujer que hay detrás del cargo
En un encuentro con CAMPESTRE, la presidenta municipal nos recibe en su oficina con esa serenidad de quien gobierna sin artificios.
En su mirada se percibe la firmeza de la funcionaria, pero también la humanidad de la mujer que ha sido moldeada por la vida. Porque hablar con Rocío Adame es descubrir una historia de carácter y propósito.
Nacida en Durango, creció bajo la guía de un abuelo que le inculcó la justicia como principio rector, enseñanza que marcaría su forma de entender el poder, no como privilegio, sino como responsabilidad.
Rememora que llegó a Baja California con su familia en busca de oportunidades y encontró en esta frontera su verdadero hogar.
“Para mí, Baja California es el verdadero sueño americano”, dice, con este tono en su voz que es mezcla de raíces norteñas y convicciones firmes.
Le apasiona leer, escuchar rock y observar los atardeceres que pintan el cielo de su ciudad.
“Los atardeceres de Rosarito me recuerdan mi infancia —remarca—. Ver la lluvia, escuchar truenos, jugar. Esas memorias me fortalecen y me hacen sonreír”.
Su gusto musical revela parte de su carácter, y nos confiesa que admira la fuerza de Tina Turner, Lady Gaga y la intensidad de Metallica.
“Tina me marcó con ‘We Don’t Need Another Hero’; entendí que todos inventamos héroes hasta descubrir que el héroe somos nosotros”.
También disfruta la energía sinfónica de Apocalyptica. “El metal con violonchelos demuestra que la fuerza y la armonía pueden coexistir”.
En cuanto a los libros que le han marcado en su vida, no es de sorprender que lea con la misma intensidad con la que gobierna.
“La fuga del siglo”, de Kaplan, fue el primero, pero “Mujeres que corren con lobos”, de Clarissa Pinkola Estés, la llevó a comprender la vida desde la mirada femenina.

“Ese libro me ayudó a reconocer la resiliencia de las mujeres que construyen desde el silencio”, destaca.
En lo personal, explica que conserva una rutina sencilla que le devuelve equilibrio, donde prefiere la lectura nocturna a la televisión.
Y cuando puede escapar de la agenda al terminar sus compromisos, visita las rancherías del sur del municipio.
Ahí, entre caballos y tierra mojada, recuerda el ritmo de vida que quiere preservar: el de la calma después del trabajo.
El arte de la fortaleza
Quienes conocen a Rocio Adame coinciden en que su mayor fortaleza es la coherencia.
No le gusta la solemnidad del cargo ni los formalismos innecesarios. Prefiere la conversación directa, el contacto con la gente “porque de ahí se construye”, enfatiza.
Su equipo la describe como exigente, pero justa; una mujer que escucha más de lo que habla y que trabaja con la misma disciplina con la que aprendió, de niña, a no temerle a las tormentas.
Valores, ejemplos y convicciones
Para ella, su abuelo es el mayor ejemplo. “Sin saberlo, fue el primer feminista que conocí. Pagaba mejor a las mujeres porque quería asegurarse de que el dinero llegara al hogar. Nos decía que había que ser justos con quienes ayudaban a poner comida en nuestra mesa”.
De su madre y su hermana heredó la perseverancia.
Como resultado, su visión de liderazgo se sintetiza en una frase de vida: “el poder debe servir para beneficiar a los demás”. Porque en política, dice, la generosidad es necesaria.
Precisamente, desde sus primeros pasos en la política, detalla su aprendizaje en el sentido que seguir una causa es también aprender a resistir.
El camino de la convicción
En sus inicios, Rocío Adame recorrió asambleas, plazas y comités a lo largo de Baja California, acompañando a Andrés Manuel López Obrador. Lo hizo sin buscar reflectores ni siglas, sino convicciones.

Desde ser miembro fundadora de Morena, su trayecto ha sido una siembra lenta y firme, con recolección de firmas, afiliaciones, encuentros con ciudadanos incrédulos, años de estructura y paciencia.
Su lucha no nació del cálculo, sino del compromiso. Y cada paso, desde aquellas jornadas del 2012 hasta la representación que hoy sostiene, confirma que la política, cuando se ejerce con propósito, se parece más a una vocación que a una carrera.
De la vida a la vocación pública
“Soy una mujer valiente, libre, trabajadora y responsable. Cada experiencia me formó; cada obstáculo me obligó a ser más justa”, menciona.
“Cuando asumí el cargo en 2024 como presidenta de Playas de Rosarito, sentí miedo, pero el miedo motiva. Me hizo consciente de la responsabilidad que implica representar a un municipio entero”.
Ese sentido del deber se traduce en políticas tangibles. En su primer año, Rosarito registró una reducción del 33 % en incidencia delictiva, 25.8 % en homicidios, 62 % en robos a casa habitación y 28 % en robos a negocio.
Logros que acompañan la apertura del Juzgado de Paz y Justicia Cívica, modelo de justicia ciudadana financiado con recursos municipales.
Además, implementó el Botón Inteligente, aplicación que conecta a la población con policía, bomberos y Cruz Roja.
El compromiso con la seguridad pública no se reduce a cifras. En su visión, proteger es también ofrecer alternativas.
Por eso ha vinculado la estrategia de seguridad con programas de educación, cultura y deporte, pilares de su gestión.
“Ser feliz no está en el dinero, sino en el bienestar”, sostiene.
Gobernar desde el bienestar
Rocio Adame concibe el gobierno como una extensión de la comunidad. “Nos toca hacer derechos sociales con bienestar”, afirma.
Bajo esa premisa, su administración ha entregado miles de apoyos alimentarios, reactivado centros comunitarios y fortalecido la organización vecinal con más de 700 comités ciudadanos.
En Primo Tapia, destinó 21 millones de pesos a infraestructura y programas sociales; en Real de Rosarito colocó la primera piedra del Programa Nacional de Vivienda, siendo el primer municipio bajacaliforniano en hacerlo. Mediante el Subsidio Predial y el Ramo 33, miles de familias en situación vulnerable recibieron apoyo directo.
Esa cercanía social ha sido su sello. “Un gobierno que escucha, acompaña y trabaja todos los días para dar soluciones reales”, repite con frecuencia.
En la práctica, la frase se traduce en calles pavimentadas, luminarias rehabilitadas, espacios culturales abiertos y una administración que rinde cuentas.
Desarrollo urbano con planeación
Rosarito dejó atrás la parálisis operativa. En doce meses se recolectaron 58 mil toneladas de basura doméstica y casi 4 mil de basura pesada. Se atendieron 1,600 luminarias y se ejecutaron 23 obras prioritarias, como la regeneración urbana del Bulevar Artesanal Popotla y mejoras en movilidad peatonal y ciclista.
El mantenimiento vial alcanzó 1.7 millones m² de caminos de terracería, 5,525 m² de bacheo y 120 mil metros lineales de señalización. Se gestionaron 85 millones de pesos para concluir obras inconclusas y 4 millones para el Parque de Primo Tapia.
Bajo su gestión se instaló el Consejo Municipal del Catastro Inmobiliario (COMUSI 2025–2026), que fortaleció la planeación urbana con 1,531 registros catastrales nuevos y 1,237 números oficiales asignados. Con la actualización del padrón de claves catastrales, obligó a una empresa heredada de la administración anterior a cumplir un contrato incumplido por más de 23 millones de pesos, cerrando así un capítulo de opacidad.
Rosarito ante el mundo
El 2025 marcó un antes y un después para la proyección de Playas de Rosarito: el municipio fue sede del Tianguis Turístico México 2025, evento que reunió a representantes de 32 estados y 45 países, generando una derrama económica histórica.
Ese logro consolidó a la ciudad como destino internacional para la inversión y el turismo.
Actualmente, existen 22 proyectos inmobiliarios turísticos activos, con un crecimiento del 30 % respecto al año anterior. “Queremos que Rosarito sea un lugar para invertir, vivir y disfrutar”, resume.
Y así, la alcaldesa habla de diversificación económica, infraestructura sostenible y empleo digno. “La felicidad se construye con oportunidades”, sostiene.
Identidad y convicción
Al paso de la plática, y tras sentir en sus palabras el amor que profesa a Baja California, ella insiste en una palabra: “pertenencia”.
“Aquí crecí, aquí me hice fuerte”. Y justamente desde esa pertenencia se proyecta al futuro.
“Quiero que Rosarito se vea en el mapa no sólo por su playa, sino por su gente. Rosarito es un lugar para visitar, invertir y vivir. Tenemos clima, ubicación y territorio para crecer. Queremos dejar huella con educación, cultura y deporte”.
En un año, Rocio Adame ha demostrado que la administración pública puede combinar rigor con empatía.
Ha restablecido finanzas, reducido delitos, mejorado servicios y posicionado al municipio en la agenda turística y económica del país.
Pero su mayor logro quizá sea intangible: haber recuperado la confianza ciudadana.
“Viene un mejor Rosarito: con seguridad, libertad y oportunidades. Confíen, propongan, construyamos juntos un lugar feliz. A esta vida venimos a eso, a ser felices”.
Mirar al futuro con serenidad
Rocio Adame mira de frente, habla con convicción y actúa con propósito. Sus lecturas la hacen reflexiva; su música, fuerte; su ciudad, motivo.
Al final, cuando el sol se hunde sobre el Pacífico y las luces de Rosarito comienzan a encenderse, queda la imagen de una mujer que gobierna con la misma energía con la que vive, con justicia, con determinación y con fe en lo posible.
Tras conocer su historia, es inevitable preguntarle, en ese ejercicio de reflexión e introspección, qué le diría a la Rocío niña que llegó de Durango.
Responde sin dudar: “Que tenía razón en soñar en grande”.
Y cuando la conversación se desplaza hacia el futuro, hacia esa etapa que aguarda después del cargo, su voz adquiere un tono sereno.
“Será momento de retirarse a la carpintería y al huerto. Quiero diseñar muebles y sembrar”.
No lo dice como evasión, sino como horizonte natural de quien ha cumplido con entrega.
Porque para Rocío Adame, gobernar no es retener el poder, sino aprender a transformarlo… en comunidad, en legado, en tierra fértil.
En ese gesto, el de soltar para dejar crecer, se resume toda una filosofía de vida.
Y mientras el mar sigue su curso, ella continúa mirando de frente, fiel a su esencia, la de una mujer que convirtió los sueños en destino y el servicio en su forma más alta de creación.
















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