México se colocó entre las economías de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) con mayor crecimiento durante el segundo trimestre de 2026, de acuerdo con los datos citados por la presidenta Claudia Sheinbaum en sus intervenciones ante representantes del sector empresarial.
Según la información difundida, el Producto Interno Bruto (PIB) mexicano registró un crecimiento de 1.4% en el periodo abril-junio, resultado que habría situado al país en el séptimo lugar entre los miembros de la organización. La posición también fue presentada como una de las más destacadas dentro del Grupo de los Veinte (G20).
El indicador ofrece una referencia sobre el comportamiento de la actividad económica nacional en un entorno internacional marcado por cambios en las cadenas de suministro, la inversión y la demanda de bienes vinculados con nuevas tecnologías.
Al explicar el desempeño, la mandataria señaló la importancia de la inversión en infraestructura pública y mixta, la relocalización de empresas y la demanda estadounidense de componentes relacionados con la industria de la inteligencia artificial.
Estos factores forman parte de las oportunidades que México busca aprovechar por su integración productiva con Estados Unidos y su posición dentro de América del Norte. Para las empresas, el seguimiento de estas tendencias resulta relevante al evaluar proyectos de expansión, capacidad industrial y nuevas inversiones.
No obstante, el crecimiento trimestral del PIB es solo uno de los indicadores necesarios para valorar la fortaleza económica. La evolución del empleo, la inversión privada, la productividad y el consumo también contribuye a determinar si el avance se traduce en mejores condiciones para las empresas y los hogares.
El resultado ofrece una fotografía del desempeño económico durante un periodo específico. Su interpretación requiere considerar tanto la comparación internacional como la trayectoria de la economía mexicana a lo largo del año.

















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