Con la presencia de marcas y figuras de talla global, la Copa Mundial de 2026 marcará para México un momento decisivo para evaluar la solidez de su modelo turístico. La expansión de plataformas digitales, la incorporación de MiPymes y el papel de las comunidades locales han reconfigurado la estructura del sector. Desde la Escuela Superior de Turismo del IPN advierten que el evento exigirá una coordinación efectiva entre innovación, regulación y política pública ante uno de los mayores flujos turísticos de la historia reciente del país.
Con millones de visitantes previstos para la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, la Copa Mundial de la FIFA 2026 representará para México el mayor desafío turístico y logístico de su historia reciente.

Y es que más allá del impacto deportivo, el evento será una prueba integral sobre el grado de modernización, profesionalización y capacidad de recepción que ha alcanzado el país en los últimos años.
Así lo explicó Jesús Humberto Aragón, Director de Posgrado en la Escuela Superior de Turismo del Instituto Politécnico Nacional (IPN), quien señaló que el contexto en el que se desarrollará el Mundial de 2026 es significativamente más complejo que el de ediciones anteriores, debido a la transformación estructural que ha vivido la actividad turística a partir de la irrupción tecnológica.
“El mundial que se va a recibir en México en el año 2026 es un mundial que particularmente tiene una serie de retos para la actividad turística”, dijo Aragón, al tiempo que subrayó que el país, en un periodo relativamente corto, se ha posicionado dentro del ranking de los destinos turísticos más importantes del mundo, lo que eleva de forma considerable las expectativas.

México contra Sudáfrica será el partido inaugural del certamen mundialista, a celebrarse en el ahora llamado Estadio Banorte, de la CDMX.
En ese sentido, indicó que desde el ámbito federal existe la expectativa de que este evento, considerado el de mayor magnitud global en el ámbito deportivo y de espectáculos, funcione como una plataforma para que México alcance el quinto lugar mundial en recepción de turismo internacional. Sin embargo, advirtió que dicho objetivo dependerá de la capacidad real del sistema turístico para responder a una demanda extraordinaria sin comprometer la calidad de la experiencia.
Aragón explicó que uno de los factores que ha impulsado el avance del país en los rankings internacionales es la incorporación de las micro, pequeñas y medianas empresas al ecosistema turístico.
“Una de las grandes aportaciones que ha venido a detonar este avance es la incorporación de las mipymes, porque vienen a complementar los servicios turísticos tradicionales”, señaló.
En particular, destacó el papel que han adquirido los alojamientos temporales comercializados a través de plataformas digitales. De acuerdo con el académico, este modelo ha ampliado de manera significativa la oferta disponible, permitiendo que casas, departamentos y habitaciones dentro de viviendas particulares se integren formalmente a la actividad turística.

La afición mexicana se verá beneficiada con el cambio del formato de competencia del Mundial 2026 y podrá disfrutar de más partidos. Al pasar de grupos de tres selecciones a cuatro, los estadios Azteca (Ciudad de México), Akron (Guadalajara) y BBVA (Monterrey) tendrán un juego adicional cada uno en la primera fase del torneo. En la gráfica, el Estadio BBVA.
Durante décadas, recordó, el sector estuvo dominado por una estructura empresarial altamente concentrada. No obstante, explicó que la incorporación de las mipymes ha permitido que un mayor número de personas participe directamente en la actividad productiva y reciba beneficios económicos de forma más inmediata, lo que ha modificado la lógica de operación del sector.
Este fenómeno, añadió, es especialmente visible en zonas metropolitanas como la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, así como en las comunidades que rodean a estas ciudades, donde existen atractivos culturales y turísticos que han comenzado a posicionarse gracias a la promoción digital. Según Aragón, esto ha generado una dinámica de contacto directo entre visitantes y prestadores de servicios, mediada por la tecnología y la innovación.
No obstante, el especialista advirtió que este nuevo ecosistema exige mayores niveles de coordinación entre la academia, el sector productivo y los distintos órdenes de gobierno. En ese contexto, destacó la realización de foros recientes enfocados en innovación, sostenibilidad y prospectiva turística, cuyos resultados —dijo— deberían servir como base para la formulación de políticas públicas más realistas y eficaces.
Asimismo, subrayó que la estructura empresarial del turismo ha cambiado de forma irreversible, por lo que resulta indispensable incorporar a las poblaciones locales como parte activa del sistema turístico. En particular, mencionó el caso de los alojamientos temporales, un segmento que ha mostrado un crecimiento sostenido en los últimos años.
Aragón recordó que, desde 2012, la Escuela Superior de Turismo del IPN realiza para la Secretaría de Turismo de la Ciudad de México el estudio Perfil del turista que visita la Ciudad de México, el cual ha documentado un incremento constante en la demanda de hospedaje a través de plataformas digitales. Este comportamiento, dijo, anticipa los desafíos que se intensificarán durante el Mundial.
En este contexto, el académico advirtió que 2026 marcará un punto de evaluación clave. “México se ha venido preparando, pero va a llegar un momento donde tendremos que evaluar qué tan provechosos han sido nuestros avances”, señaló, al indicar que la Copa del Mundo será el escenario en el que se pondrá a prueba el proceso de modernización del país.
Finalmente, consideró que el Mundial de 2026 será determinante para medir si México está en condiciones de consolidarse en las grandes ligas de la actividad turística mundial, por su capacidad de atraer visitantes y su habilidad para gestionar, regular y capitalizar de manera sostenible uno de los mayores flujos turísticos de su historia.

















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