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Las aportaciones del circo a la política

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Si quieres reunir gente, haz un pleito. P.T. Barnum

P.T. Barnum fue un empresario del espectáculo nacido en 1810 que pasó a la fama por ser el creador de museos de lo raro y, sobre todo, por haberle dado al circo su dimensión más grande como un negocio capaz de reunir a miles de personas en una sola función. Barnum pasó a la historia como un pionero en el desarrollo de estrategias de comercialización y publicidad cuyas aportaciones son usadas hasta nuestros días. En época de campañas electorales, bien vale la pena analizar algunas acciones de los políticos modernos que parecieran ser calcas de las ideas y principios de trabajo del hombre que se autonombró el creador del “espectáculo más grande del mundo”.

“Nadie nunca ha perdido un dólar apostando al mal gusto de la gente”

Uno pudiera pensar que es un error incorporar a la política a personas con nula preparación académica o que muestran experiencia nula en política (o las dos cosas), ya que la lógica nos dice que no sabrán hacer un buen papel, pero la política nos revela que, según este principio de Barnum, si usted es capaz de llamar la atención por cualquier cosa, puede ser electo para una posición en la política. Si Saúl “Canelo” Álvarez quisiera ser gobernador de Jalisco, lo sería. Para ganar una elección sólo hace falta llamar la atención de la gente, la preparación no importa.

La “verdad alternativa” al servicio de un “fin noble”

Barnum fue famoso por llenar su casa con portadas de revista en las que aparecía como la figura del año, aunque estas portadas eran falsas y mandadas hacer por él, sólo para impresionar a sus visitantes. Las promesas realizadas por Barnum para llenar sus espectáculos se cuentan por cientos: “Un hombre capaz de volar en el escenario”, “todos los animales del arca de Noé en el escenario”. Barnum descubrió que las personas tenemos una necesidad de creer que veremos algo extraordinario y que muy rara vez emprenderemos una acción legal contra alguien que nos dijo lo que queríamos escuchar, aunque esto sea falso. Este principio de trabajo llevó a Barnum a ser más conocido e influyente que los presidentes de su país y ser tan acaudalado como J.P. Morgan o John D. Rockefeller, los empresarios más importantes de su época. El uso de este principio en la política de nuestros días es evidente, se ofrecen en campaña cifras increíbles de crecimiento económico y sistemáticamente se prometen logros inmensos, aunque en el fondo todos sabemos que no se cumplirán, en muchos casos nos damos por “bien servidos” si vemos que se hizo el intento por trabajar en las pro-mesas. Los políticos, como Barnum, saben que prometer es necesario para ganar y que cumplir no es necesario para tener un público satisfecho.

Únete a tus enemigos

Barnum descubrió temprano en los negocios que una de las formas más rentables de hacer negocios era aliarse a sus enemigos. Sus alianzas más exitosas resultaron ser aquellas en las que el público identificaba más animadversión entre los futuros aliados. Era común que Barnum y sus competidores hicieran públicas sus rencillas e incluso invirtieran publicidad en desacreditar a sus oponentes, sólo para “calentar una plaza” y lograr que las personas invirtieran su dinero en asistir a los espectáculos de los dos “competidores” que estaban en la ciudad y que “se odiaban a muerte”. Al final de las giras, Barnum y sus enemigos terminaban uniendo fuerzas y formando una sola empresa del espectáculo. En política, azules y rojos han aprendido muy bien esta lección.

FRASE DESTACADA: Para ganar una elección sólo hace falta llamar la atención de la gente, la preparación no importa

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