El gobierno de Irán informó que el tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz se encuentra “totalmente abierto” para embarcaciones comerciales durante el periodo de alto al fuego en curso en Oriente Medio.
El anuncio fue realizado por el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abás Araqchi, quien señaló que la reapertura aplica “para el periodo restante del alto al fuego”, sin precisar si se refiere a la tregua entre Israel y el grupo Hezbolá en Líbano, vigente por 10 días, o al entendimiento temporal entre Irán y Estados Unidos, cuya vigencia se extendería, en principio, hasta el 22 de abril.
El estrecho de Ormuz es una de las rutas marítimas más relevantes a nivel global para el transporte de hidrocarburos, por lo que cualquier restricción o apertura en este punto tiene impacto directo en los mercados energéticos internacionales. El paso había sido objeto de limitaciones tras el inicio de hostilidades el pasado 28 de febrero, en un conflicto que involucró a Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes y que derivó en un incremento en los precios del petróleo.
Pese a la apertura anunciada por Teherán, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que su país mantendrá el bloqueo naval sobre puertos iraníes hasta que se alcance un acuerdo definitivo.
A través de su plataforma Truth Social, Trump indicó que la medida continuará “en plena vigencia” en lo que respecta a Irán, y que se mantendrá hasta que concluya un proceso de negociación más amplio. El mandatario también expresó que espera avances rápidos hacia un acuerdo.
La coexistencia de ambas posturas —la reapertura del tránsito marítimo por parte de Irán y el mantenimiento de restricciones estadounidenses— configura un escenario de relativa distensión operativa, pero sin una resolución de fondo en el conflicto.
Por su parte, líderes europeos sostuvieron reuniones para evaluar mecanismos que aseguren la libre circulación comercial en la región una vez concluido el conflicto. El presidente de Francia, Emmanuel Macron, y el primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, encabezaron un encuentro en París con participación de otros países aliados.
Las conversaciones, en las que no participaron directamente Estados Unidos, Irán ni Israel, incluyeron la posibilidad de desplegar una misión multinacional con carácter defensivo. Entre sus objetivos se contemplan tareas como el desminado, vigilancia marítima y la garantía de libre tránsito sin imposición de restricciones o peajes.
De acuerdo con información difundida por la presidencia francesa, los países participantes aportarían recursos “según sus capacidades”. Francia mantiene presencia militar en la región con un portaaviones, varios buques y aeronaves, mientras que Alemania evalúa contribuir en labores de reconocimiento y desminado.
El estrecho de Ormuz canaliza una parte significativa del comercio mundial de petróleo, por lo que su estabilidad es considerada un factor crítico para la seguridad energética global. La interrupción parcial del tránsito en semanas recientes generó volatilidad en los mercados, situación que podría moderarse si se mantiene la apertura anunciada por Irán.
















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