El sector empresarial mexicano se ha mostrado optimista y alineado con el Plan México, la estrategia industrial anunciada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para atraer inversiones y reforzar la competitividad nacional en los próximos años.
Entre los más entusiastas se encuentra Francisco Cervantes Díaz, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), quien subrayó que esta iniciativa responde a la dimensión y potencial de la economía mexicana en un momento crítico para el comercio internacional.
“Nosotros estamos felices con el Plan México. La presidenta fue muy acertada, porque desde la campaña anunció que trabajaba en un proyecto que hoy se materializa como una política industrial adecuada al tamaño de nuestra economía”, expresó Cervantes.


El dirigente explicó que México posee condiciones únicas para aprovechar esta estrategia: una fuerza laboral competitiva, universidades que forman talento de clase mundial y un ecosistema productivo diverso que lo convierte en un actor estratégico dentro de América del Norte.
En su opinión, el Plan México llega en un momento decisivo, marcado por la presión arancelaria del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que ha obligado a las empresas mexicanas a fortalecer el contenido nacional de su manufactura.
“El Plan México nos encaja bastante bien en un momento donde Estados Unidos está imponiendo aranceles a las exportaciones mexicanas y al resto del mundo”, sostuvo.
Al mismo tiempo, recordó que este escenario ha acelerado la campaña de impulso a lo Hecho en México, una bandera que el empresariado ha tomado con fuerza como parte de la estrategia de resiliencia productiva.
Cervantes destacó que, si el programa logra sus objetivos, generará beneficios palpables en la vida de las familias mexicanas.
“Si logramos llevar este programa ambicioso al destino que queremos, se traducirá en muchos beneficios para todos. Si logramos que en cada familia haya un profesionista, ese profesionista tendrá mejores condiciones de ingreso y podrá ayudar a su comunidad. México caminará en un muy buen sentido si apostamos al talento, la infraestructura, el contenido nacional y al cuidado del medio ambiente”, afirmó.
El líder empresarial recordó que la historia económica del país ha transitado distintas etapas: primero como una economía dependiente del petróleo y ahora como una potencia exportadora. Con el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) como marco, el país ha logrado consolidar su perfil industrial, al grado de que hoy más del 80 por ciento de las exportaciones provienen del sector manufacturero.
Actualmente, México figura entre las siete naciones más relevantes en manufactura a nivel global. Es la duodécima economía del mundo, ocupa el décimo lugar en exportaciones totales, el sexto en exportación de vehículos a pesar de no contar con una marca propia y se ubica entre las posiciones nueve y once en exportaciones aeronáuticas y aeroespaciales. Estos datos, recalcó Cervantes, muestran que el país se encuentra en una posición sólida para potenciarse bajo una política industrial de largo aliento.
“México ha tenido varias etapas y en todas nos ha ido bien. Hemos tenido crecimientos y, con el T-MEC, logramos darle la vuelta a la dependencia petrolera. Hoy tenemos un país que exporta manufactura, genera empleos y puede aspirar a mucho más”, señaló.

















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