La posibilidad de que un fenómeno de El Niño se desarrolle hacia finales de este año ha comenzado a generar atención entre científicos, autoridades meteorológicas y usuarios de redes sociales, especialmente en regiones costeras como California y Baja California, donde históricamente este patrón climático ha provocado lluvias intensas, oleaje elevado y alteraciones en el océano Pacífico.
De acuerdo con información recopilada por el diario The San Diego Union-Tribune, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) informó recientemente que existe una probabilidad del 61% de que el fenómeno se desarrolle en los próximos meses, aunque aclaró que aún es temprano para determinar su intensidad y sus efectos específicos.
El tema ha cobrado relevancia en ciudades fronterizas y costeras del noroeste de México debido a la estrecha relación climática y marítima entre el sur de California y Baja California. Especialistas señalan que cualquier alteración importante en el Pacífico oriental puede influir tanto en las condiciones meteorológicas como en actividades económicas ligadas al turismo, la pesca y la infraestructura costera.
Uno de los elementos que más ha llamado la atención de investigadores es el incremento inusual de la temperatura del océano en la costa oeste. Datos del Scripps Institution of Oceanography indican que en zonas como La Jolla Shores el agua ha registrado temperaturas entre 3 y 7 grados por encima de lo normal durante los últimos meses.
Este calentamiento ya ha comenzado a mostrar efectos visibles. Investigadores del instituto reportaron la aparición de aves marinas muertas o debilitadas en playas del sur de California, situación asociada con las alteraciones en las corrientes oceánicas y en la disponibilidad de alimento.
Aunque en redes sociales el tema ha sido presentado en ocasiones bajo términos como “Super El Niño”, la NOAA no utiliza oficialmente esa clasificación y mantiene un tono cauteloso respecto a los posibles impactos. John Suk, director de la oficina del Servicio Meteorológico Nacional en San Diego, declaró al Union-Tribune que por el momento el escenario “no le preocupa en absoluto”.
Sin embargo, diversos especialistas consideran que el monitoreo constante es fundamental debido a que El Niño históricamente ha provocado episodios severos en la región. Entre finales de 1982 e inicios de 1983, el fenómeno ocasionó daños millonarios en infraestructura costera de California, destruyó parcialmente muelles, provocó inundaciones y generó deslizamientos de tierra en distintas zonas del litoral del Pacífico.
Otro episodio relevante ocurrió en 1997, cuando intensas lluvias y tormentas afectaron nuevamente el sur de California y otras áreas del Pacífico.
La NOAA también advirtió que las aguas cálidas entre Hawái y Baja California podrían favorecer que tormentas tropicales y huracanes se acerquen más al sur de California, una situación poco común pero posible bajo determinadas condiciones oceánicas.
No obstante, especialistas también señalan que El Niño no necesariamente representa únicamente efectos negativos. En algunos periodos, el fenómeno ha contribuido a reducir temporalmente el riesgo de incendios forestales debido al aumento de lluvias, además de favorecer la llegada de ciertas especies marinas a aguas más cercanas a California y Baja California.
A pesar de los avances científicos, investigadores reconocen que El Niño continúa siendo un fenómeno complejo y difícil de pronosticar con precisión. Shang-Ping Xie, investigador climático de Scripps y miembro de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, explicó que los datos actuales muestran condiciones favorables para su formación, aunque todavía no existe certeza absoluta sobre su evolución.
El seguimiento de las próximas actualizaciones de la NOAA será clave para determinar si el Pacífico oriental se encamina hacia un invierno con mayores lluvias y tormentas, o si las condiciones permanecen dentro de parámetros moderados. Mientras tanto, tanto autoridades como científicos mantienen bajo observación el comportamiento del océano frente a las costas de California y Baja California.
















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