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El nuevo mapa del empleo en la frontera: Baja California entre la crisis y la oportunidad

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Por: Wendy Plascencia / Politóloga experta en sociedad y cultura

La frontera norte de México siempre ha sido el epicentro del cambio. Lo ha sido en el comercio, la migración, la industria y la forma en que el país se vincula con el mundo. Pero en 2025, esa transformación es más agresiva e incierta.

Con Donald Trump de nuevo en el poder, las reglas han cambiado de golpe. En menos de un mes, miles de migrantes han sido deportados, y el número sigue en aumento. Para la economía de Baja California, esto significa dos cosas: un repunte en la oferta de mano de obra y una mayor presión sobre un mercado laboral ya saturado.

Al mismo tiempo, la amenaza de un arancel del 25% a las exportaciones mexicanas mantiene en incertidumbre a maquiladoras, la industria automotriz y la agroindustria. Aunque el gobierno federal logró una prórroga, empresas e inversionistas han comenzado a frenar contrataciones y reconsiderar sus planes de expansión.

El Future of Jobs Report 2025 del Foro Económico Mundial confirma que el 37% de los puestos de trabajo en México enfrentarán cambios significativos en los próximos cinco años. En Baja California, donde la economía depende de la exportación y la manufactura, el impacto será aún mayor.

Uno de los principales retos es la brecha de habilidades. Según el informe, el 63% de las empresas en México consideran que la falta de talento calificado es su mayor obstáculo para crecer. Este problema es especialmente grave en Baja California, donde las empresas buscan perfiles técnicos y especializados que no encuentran fácilmente.

A la par, el empleo informal sigue absorbiendo casi la mitad del mercado laboral (46%), lo que significa que muchas personas terminan en trabajos precarios, sin seguridad social ni estabilidad. La competencia por empleos de baja calificación está reduciendo los salarios, afectando a quienes dependen de la manufactura y los servicios. A esto se suma el avance de la automatización, que amenaza con eliminar ciertos empleos en los próximos años.

Este no es solo un problema social, sino un desafío económico y de competitividad que podría comprometer el futuro de la región.

Desde hace unos años, el nearshoring se ha presentado como la gran esperanza para México. La posibilidad de que empresas extranjeras trasladen sus operaciones al país para acercarse a EE.UU. ha sido vista como una oportunidad única para la generación de empleo.

Sin embargo, la realidad es más compleja, aunque empresas como General Motors y Foxconn han confirmado sus planes, el Future of Jobs Report 2025 advierte que el nearshoring no resolverá por sí solo los problemas estructurales del empleo.

La falta de infraestructura sigue siendo un obstáculo clave. Sin carreteras, aduanas y parques industriales bien equipados, el nearshoring no despegará con fuerza. A esto se suman altos costos logísticos, ya que transportar mercancías en México sigue siendo caro, lo que podría hacer que algunas empresas prefieran establecerse en países como Vietnam o India.

Para que México aproveche realmente el nearshoring, necesita algo más que atraer inversiones. Es fundamental invertir en talento, infraestructura y seguridad.

En este escenario volátil, Baja California necesita enfocarse en tres ejes fundamentales para fortalecer su competitividad en los próximos años: educación y capacitación, diversificación de mercados e infraestructura.

El primer paso es invertir en educación y capacitación. La digitalización y la automatización están transformando el empleo a gran velocidad. Se estima que el 81% de las habilidades laborales cambiarán para 2030, lo que significa que la preparación de los trabajadores será clave. La demanda de especialistas en inteligencia artificial, análisis de datos y ciberseguridad sigue en aumento, pero la oferta es insuficiente. Es momento de acelerar programas de formación en estas áreas para garantizar que la fuerza laboral de Baja California esté lista para la economía del futuro.

El segundo eje es diversificar mercados. Actualmente, México depende en un 80% del comercio con EE.UU., una concentración riesgosa en un contexto de proteccionismo y posibles barreras comerciales. Para reducir esta vulnerabilidad, es necesario explorar oportunidades en Europa, Asia y América Latina, donde hay una creciente demanda de productos manufacturados en México. Expandir mercados permitirá reducir la dependencia de decisiones políticas en Washington y fortalecer la estabilidad comercial.

El tercer factor es fortalecer la infraestructura fronteriza. La modernización de las aduanas y la reducción de tiempos de cruce son esenciales para mejorar la eficiencia logística y consolidar a Baja California como un punto estratégico para la inversión. Sin una infraestructura ágil, el nearshoring y el crecimiento industrial perderán impulso, afectando la competitividad de la región en el mediano y largo plazo.

La pregunta no es si Baja California podrá adaptarse a esta nueva realidad, sino qué tan rápido y con qué estrategia lo hará. En un mundo donde la transformación del empleo es inevitable, la diferencia entre el éxito y el estancamiento dependerá de la capacidad de anticiparse al cambio.

Fortalecer el talento, abrir nuevos mercados y modernizar la infraestructura son claves para que la frontera no solo resista la crisis, sino que salga fortalecida y se posicione como un motor clave en la economía global.

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