San Diego se consolida en la selección de la Guía Michelin para los alojamientos de lujo, junto a destinos como Nueva York, Los Ángeles y Miami.
La Guía Michelin, conocida por sus prestigiosas estrellas en el ámbito gastronómico, amplió su alcance al sector hotelero con la entrega de la llamada Llave Michelin, distinción que reconoce a los mejores alojamientos del mundo.
En su más reciente edición, dos hoteles de San Diego —LaFayette Hotel & Club y Orli La Jolla— fueron incluidos entre los establecimientos distinguidos, convirtiéndose en los primeros de la ciudad en obtener este reconocimiento.
El programa de Llave Michelin fue lanzado en 2024 y evalúa a los hoteles bajo cinco criterios: arquitectura y diseño interior, calidad y consistencia del servicio, personalidad y carácter general, relación calidad-precio y contribución al entorno urbano o comunitario. Los hoteles seleccionados pueden recibir una, dos o tres llaves, según el nivel de excelencia alcanzado.
LaFayette Hotel & Club, entre historia y renovación
Ubicado en el vecindario de North Park, el LaFayette Hotel & Club destaca por su historia y su reciente transformación. Tras una renovación de 31 millones de dólares, el establecimiento fue descrito por la Guía Michelin como una “institución icónica de San Diego engalanada con glamour retro”.
El hotel, operado por CH Projects, combina elementos clásicos con espacios contemporáneos que incluyen una piscina olímpica, una bolera y ocho bares y restaurantes. La distinción llega después de que la revista Esquire lo nombrara el mejor hotel nuevo del año, consolidando su papel como uno de los proyectos más emblemáticos de la escena hotelera local.
Para Arsalun Tafazoli, cofundador de CH Projects, el reconocimiento representa la validación de una apuesta arriesgada. “Llegamos a esto como personas ajenas al sector y teníamos muchas ideas que no todos compartían. Dos años después, ver el apoyo de la ciudad y ahora este reconocimiento es algo surrealista”, expresó.
Orli La Jolla, su lujo discreto y atención personalizada
En contraste con la magnitud del LaFayette, el Orli La Jolla ofrece una experiencia más íntima. Con apenas 13 habitaciones, este hotel boutique ocupa un edificio histórico de 1913 diseñado por el arquitecto Irving Gill. La Guía Michelin lo describe como un “concepto único que combina alojamiento en casa de familia con hotel”, destacando su fusión de modernismo y encanto clásico.
El establecimiento fue adquirido y remodelado hace cinco años por los hermanos Max y Hailey Waitt, quienes invirtieron cerca de cinco millones de dólares en su transformación. Parte del inmueble conserva su estructura original, mientras que una ampliación construida en 1985 complementa la oferta de hospedaje.
“Creemos que este reconocimiento refleja el excelente trabajo de nuestro equipo. Queremos que los huéspedes se sientan como en la casa de un amigo adinerado, rodeados de diseño y confort”, señaló Max Waitt, coincidiendo con el tercer aniversario de la reapertura del hotel.






















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