Las compañías presentaron un recurso legal contra la decisión del Departamento de Transporte de Estados Unidos el mes pasado ante el Tribunal de Apelaciones del Undécimo Circuito, la cual se hizo pública el viernes.
Delta Air Lines y Aeroméxico interpusieron recientemente un recurso legal contra una medida del Departamento de Transporte de Estados Unidos (DOT), que les exige disolver su empresa conjunta antes del 1 de enero. Dicha alianza les permite coordinar aspectos clave como horarios, precios y capacidad en los vuelos entre México y Estados Unidos.

La acción legal fue presentada ante el Tribunal de Apelaciones del Undécimo Circuito el mes pasado y se hizo pública el viernes. Según los documentos del proceso, las aerolíneas buscan anular la orden administrativa que pone fin a una estructura de colaboración que ha estado vigente por casi nueve años.
El DOT emitió la orden como parte de un paquete de acciones reguladoras dirigidas al sector aéreo mexicano, argumentando que la empresa conjunta representaba un riesgo para la competencia. En particular, el gobierno sostiene que esta coordinación bilateral entre Delta y Aeroméxico podría afectar adversamente los mercados de rutas entre Estados Unidos y Ciudad de México, generando precios más elevados o reducciones en la capacidad y opciones disponibles para los pasajeros.
Desde la perspectiva de las aerolíneas, disolver la empresa conjunta implicaría consecuencias negativas tanto operativas como financieras. En sus alegatos, apuntan que la medida podría forzar la cancelación de rutas, reducir la eficiencia de su red de vuelos y afectar empleos vinculados en Estados Unidos. Asimismo, estiman que el perjuicio para los consumidores podría ser significativo, al perderse beneficios derivados de una operación conjunta eficiente.
Cabe destacar que, según la orden del DOT, aunque se exige desmantelar la colaboración para efectos de fijación de precios y capacidad, la disposición no obliga a que Delta venda su participación accionaria del 20 % en Aeroméxico. Sin embargo, la disolución de la estructura operativa implicaría que ambas compañías deben dejar de coordinar decisiones comerciales que hasta ahora compartían.
Este conflicto se inscribe dentro de tensiones más amplias vinculadas al marco regulatorio y comercial entre Estados Unidos y México en materia aérea. En particular, la administración del DOT ha señalado que ciertas políticas implementadas por las autoridades mexicanas, como la restricción de accesos a slots aeroportuarios en Ciudad de México, han favorecido a operadores nacionales frente a compañías extranjeras, lo que para Washington representaría una distorsión competitiva.
El recurso presentado por Delta y Aeroméxico incluye una petición para que la Corte conceda una suspensión temporal de la orden de disolución mientras se resuelve el fondo del asunto, con el fin de evitar un impacto abrupto en sus operaciones y en los mercados afectados.
















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