La decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED, por sus siglas inglés) de disminuir las tasas de interés generará distintas reacciones no solo en ese país, también en el resto del mundo y en particular en Latinoamérica.
Tras reducir un cuarto de punto las tasas de interés el nuevo rango queda entre el 4 y el 4,25%.
Esta decisión obedece en gran medida a la situación económica que predomina en Estados Unidos, donde se ha experimentado un descenso en la creación de nuevas fuentes de trabajo.
Lo anterior se debe al endurecimiento de las políticas migratorias del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el cual ha ordenado la realización de redadas a migrantes que son detenidos y posteriormente deportados a sus países de origen.
“Hay una disminución en el crecimiento de la fuerza laboral debido a una menor inmigración y una menor participación en la fuerza laboral”, declaró Jerome Powell, presidente de la FED.
“Lo que está sucediendo en el mercado laboral tiene más que ver con la inmigración que con los aranceles”, recalcó.

Los efectos que se esperan con todo este panorama son tres: La posible debilitación del dólar; Incremento en las exportaciones provenientes de Latinoamérica; Mayor flujo de capital a otras naciones.
En torno al primero se apunta que la reducción de las tasas de interés en Estados Unidos implica que el costo del financiamiento baja a nivel internacional y con ello se propicia el escenario para que otras monedas se vuelven más atractivas.
Sobre el incremento de las exportaciones de productos producidos o ensamblados en América Latina, se prevé que al reducirse las tasas se aumente el consumo, dando mayor espacio a la demanda de bienes provenientes de otros países.
Por último, las tasas de interés más bajas tienden a estimular el flujo de capitales hacia mercados emergentes como los latinoamericanos, en busca de mayores rendimientos.
















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