En el último informe de la OMS coloca al país entre los más afectados en América Latina, con un alto índice de pérdida dental prematura debido al limitado acceso a diagnósticos tempranos y tratamientos preventivos
La salud bucodental atraviesa una crisis silenciosa. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cerca del 50% de la población mundial descuida su salud oral, un problema que no solo compromete dientes y encías, sino que está vinculado a enfermedades cardiovasculares, diabetes y complicaciones sistémicas.
En Estados Unidos, el panorama es igualmente alarmante. De acuerdo con datos recientes del Centers for Disease Control and Prevention (CDC, 2024), alrededor del 42% de los adultos mayores de 30 años padece periodontitis, mientras que el 8% enfrenta formas severas de esta enfermedad. Entre los mayores de 65 años, la cifra supera el 60%.
La American Academy of Periodontology agrega que la gingivitis, la etapa más común y aparentemente “leve”, afecta a la mayoría de la población adulta, siendo la antesala de cuadros más graves si no se trata a tiempo.
En México, la situación no es distinta. El último informe de la OMS coloca al país entre los más afectados en América Latina, con un alto índice de pérdida dental prematura debido al limitado acceso a diagnósticos tempranos y tratamientos preventivos.
Una boca descuidada puede acortar la vida; atenderla puede devolver años de calidad y bienestar.
Existen protocolos que permiten tratamientos que combinan precisión y tecnología con costos accesibles tanto para México, Estados Unidos o Canadá, sin comprometer la seguridad ni la calidad del paciente. Es por esto que la salud bucal no puede ser opcional.


















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