Entre viñedos, arquitectura y gastronomía, el vino bajacaliforniano afianza su identidad como una industria económica y experiencia cultural, mientras se impulsa un nuevo marco legal que busca fortalecer su competitividad y proyección.
En Baja California se ha planteado una iniciativa de ley orientada a regular, proteger y fomentar la industria vitivinícola, con el objetivo de consolidar su crecimiento y fortalecer su competitividad dentro del mercado nacional e internacional.
La propuesta también contempla ajustes a la legislación en materia de desarrollo económico, en un intento por reconocer el peso estratégico del sector.
El planteamiento incluye la creación de un Consejo Estatal Vitivinícola como órgano de consulta y coordinación entre autoridades y productores, enfocado en mejorar la comercialización, impulsar el enoturismo y establecer estándares de calidad y trazabilidad.
Asimismo, se consideran incentivos fiscales dirigidos a productores locales, particularmente en el segmento de bebidas con contenido alcohólico, para generar condiciones más estables para la inversión y la operación.
La iniciativa fue presentada hace algunos días por el gobierno estatal, encabezado por Marina del Pilar Avila Olmeda, y desarrollada en conjunto con dependencias como las secretarías de Hacienda, Economía y Turismo, así como representantes del sector vitivinícola.
Junto a Pro Vino se firmó la iniciativa y reforma de ley para la competitividad del sector vitivinícola y de bebidas alcohólicas elaboradas en Baja California, la cual contempla un estímulo fiscal del 100% en el impuesto estatal a la venta final para productores locales.
En regiones como el Valle de Guadalupe, la vitivinicultura se ha convertido en una experiencia que combina paisaje, gastronomía y hospitalidad. Las vinícolas han evolucionado de espacios productivos a destinos que integran arquitectura, diseño y propuestas enológicas vinculadas al territorio.
El vino forma parte de una narrativa que articula identidad, turismo y estilo de vida. La región ha desarrollado una oferta donde la degustación convive con propuestas culinarias de autor, eventos y recorridos que han posicionado al norte del país como uno de los principales destinos de enoturismo en México.
En términos productivos, Baja California concentra alrededor del 70% del vino mexicano, con más de 100 casas vinícolas y una cadena de valor que genera miles de empleos directos e indirectos.
Este crecimiento ha sido acompañado por una mayor presencia en mercados internacionales y por el reconocimiento de etiquetas nacionales en concursos y guías especializadas.

















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