Septiembre nos invita cada año a recordar el valor de la independencia. Pero en 2026, para una ciudad como Tijuana, esa palabra tiene además un significado muy concreto independencia económica, certidumbre para invertir y capacidad de seguir generando empleo en medio de un entorno comercial que se ha vuelto más incierto
Este mes, la revisión del T-MEC entra en una ronda decisiva.
Desde julio, cuando se llevó a cabo la primera evaluación conjunta del tratado, Estados Unidos dejó claro que no aceptará una renovación automática en los términos actuales. El resultado, por ahora, es un tratado vigente pero sujeto a revisiones anuales, lo que introduce una variable que toda empresa fronteriza conoce bien: la incertidumbre.
Para Tijuana, ciudad industrial y exportadora por vocación, esto no es un tema abstracto de política comercial. Es la certidumbre con la que cientos de empresas planean sus inversiones, firman contratos de largo plazo y deciden si abren o no una nueva línea de producción. Ya lo vivimos meses atrás: la sola amenaza arancelaria frenó contrataciones y paralizó decisiones de inversión en nuestros parques industriales. Hoy vemos señales de recuperación, y no podemos permitir que un nuevo ciclo de incertidumbre nos regrese al punto de partida.
Por eso, en este mes patrio, desde COPARMEX Tijuana insistimos en que la verdadera independencia económica se debe construir. Con reglas claras, con instituciones que dan certeza, y con un sector privado que participa activamente, como ya lo ha hecho la industria de Baja California, aportando información, diagnósticos y propuestas durante todo este proceso de revisión.
Tijuana tiene una fortaleza que pocas ciudades en el país pueden igualar: su integración con la economía más grande del mundo, su mano de obra calificada, su talento binacional y su vocación exportadora. Esa fortaleza no depende solo de lo que se decida en Washington o en la Ciudad de México. Depende también de que localmente, sigamos fortaleciendo nuestra proveeduría, nuestra formalidad y nuestra capacidad de adaptación.
Este septiembre, mientras celebramos la independencia de México que nos dieron quienes lucharon hace más de dos siglos, vale la pena preguntarnos qué tipo de independencia económica queremos construir para las próximas generaciones de tijuanenses. Una que no dependa únicamente de la certidumbre externa, sino también de nuestra capacidad interna de organizarnos, innovar y competir.
Desde el sector empresarial, refrendamos nuestra disposición a seguir sumando a este esfuerzo: con propuestas, con datos, con la mano tendida a las autoridades de los tres países. Porque la mejor manera de honrar la independencia es demostrando, con hechos, que Tijuana sabe construir su propio futuro, incluso frente a la incertidumbre.

















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