Se avecinan tiempos electorales. Organismos empresariales y diversos grupos de la sociedad civil se apresuran a sostener pláticas con precandidatos o candidatos, según el momento en que se busque esta reunión.
Cada sector parte de la premisa de que su actividad es un motor principal que impulsa el desarrollo económico de la región. Sin embargo, el turismo es uno de los temas que los políticos, por lo regular, prometen impulsar bajo la perspectiva de que genera empleos, atrae inversión y, sobre todo, proyecta una buena imagen de la ciudad.
Cuando inicia la contienda electoral, el turismo toma importancia, ya que los candidatos se comprometen a impulsarlo e incluso a incluirlo como parte de su plan de desarrollo económico. Hacer campaña promocionando el turismo y comprometerse realmente con él son dos cosas distintas.
Durante las precampañas y las campañas propiamente dichas, los candidatos están siempre solicitados. Los diferentes sectores, como empresarios, comerciantes, hoteleros, restauranteros y, en general, quienes integran la cadena de valor turística, forman parte de la rutina de cada precandidato o candidato. Intercambiar documentos y propuestas, firmar compromisos y tomar la fotografía de la reunión hace que el turismo se convierta en una actividad estratégica para los involucrados.
EL RETO EMPIEZA DESPUÉS DE LA ELECCIÓN.
Una vez que quienes prometieron están instalados en sus nuevas funciones, las prioridades pueden cambiar. Los compromisos adquiridos durante la carrera por un puesto enfrentan presupuestos ajustados al mínimo, burocracia, intereses políticos, otras prioridades y nuevas agendas.
Todo aquello con lo que en su momento se comprometieron ahora compite con otros sectores económicos que también demandan atención y, sobre todo, recursos públicos. Una vez que el político llega a ocupar su puesto, necesariamente tiene que reordenar sus prioridades y compromisos, pasando, en la gran mayoría de los casos, el turismo a un plano secundario.
Pero promocionar el turismo no es suficiente. Para que el sector turísti- co se desarrolle a plenitud, se necesita trabajar de manera conjunta en otros factores, como la inversión continua en promoción, seguridad, movilidad, ordenamiento urbano, limpieza, capac- itación, señalización, regulaciones y fa- cilidades administrativas para el sector, por mencionar algunos.
Lo que pocas veces se dice es que quienes realmente hacen turismo a di- ario son los prestadores de servicios. Hoteleros, restauranteros, hospitales, transportistas, tour operadores, organizadores de eventos, inversionistas que arriesgan su capital y muchos otros son el verdadero motor del turismo. Son ellos quienes hacen del turismo una realidad en la ciudad.
Por eso, al hablar de apoyar al turismo, debemos hablar también de escuchar a quienes viven todos los días sus problemas.
Si no se cumple con lo anteriormente mencionado en cuanto a lo que debe ofrecer la ciudad, así como con el trabajo coordinado de la cadena de valor, la promoción turística no tendrá los resultados esperados. Producto y promoción turística deben ir de la mano.
Si vivimos en una ciudad fronteriza como Tijuana, esta realidad cobra todavía más importancia.
Nosotros competimos todos los días no solo con destinos nacionales, sino también internacionales. El turista puede decidir en cuestión de minutos si viene a visitarnos, si cruza hacia California o si opta por cualquier otro destino del mundo.
Por eso debemos exigir resultados no solo durante las campañas, sino también después.
La pregunta al candidato, más que pedirle su apoyo, debería ser: ¿cómo piensa apoyar al turismo? Debemos conocer el presupuesto estimado que pretende etiquetar, sus proyectos, sus prioridades en materia turística y los tiempos de ejecución.
El sector turístico tampoco puede limitarse a pedir. También nosotros, como empresarios, organismos, cámaras y prestadores de servicios, debemos presentar propuestas viables, buscar ser parte de las decisiones y, sobre todo, comprometernos a evaluar los resultados de las políticas públicas implementadas.
También es justo reconocer cuando los servidores públicos sí cumplen con lo que prometen.
Si bien como ciudadanos es nece- sario señalar cuando las cosas no fucionan, también es importante recon- ocer a aquellos que entienden que el turismo no solo es promoción, sino también crear las condiciones para que empresarios, inversionistas y traba- jadores puedan desarrollar la actividad de la mejor manera posible.
Recordemos que el turismo distribuye beneficios a toda una cadena de valor ligada a esta actividad, generando empleos de forma directa e indirecta.
Es por ello curioso que sea una de las industrias más mencionadas en las campañas electorales y, al mismo tiempo, una de aquellas cuya importancia siempre tengamos que recordar.
En vez de preguntar a los candidatos si van a apoyar al turismo, cuya respuesta seguramente será que sí, sería mejor preguntar: ¿qué están dispuestos a hacer por el turismo? Porque muchos políticos dicen apoyar al turismo. Muchos empresarios lo presumen y muchos escriben sobre su importancia. Pero hay una gran diferencia entre decir que se apoya al turismo y hacerlo en realidad.
Y DE ESO SE TRATA EL COMPROMISO

















Comments