El mundo del arte contemporáneo despide a una de sus figuras más reconocibles. Yayoi Kusama falleció a los 97 años, confirmó este jueves su estudio. La artista japonesa había muerto el pasado 14 de agosto en un hospital de Tokio, aunque la noticia fue dada a conocer semanas después. No se informó una causa de muerte.
Kusama deja una trayectoria que convirtió una visión profundamente personal en un lenguaje artístico de alcance global. Sus característicos lunares, calabazas, redes infinitas y célebres Infinity Mirror Rooms transformaron la manera en que millones de personas se relacionan con el arte contemporáneo, llevando sus instalaciones desde las principales galerías y museos hasta convertirse en auténticos fenómenos culturales.
Pero detrás de la estética vibrante existía una disciplina extraordinaria. Desde 1977, Kusama eligió vivir voluntariamente en un hospital psiquiátrico de Tokio, mientras continuaba trabajando diariamente en un estudio ubicado cerca de la institución. Cada mañana se trasladaba para pintar y desarrollar nuevos proyectos, manteniendo una rutina creativa que permaneció prácticamente intacta durante décadas.
Uno de los grandes capítulos de su última etapa fue My Eternal Soul, serie desarrollada entre 2009 y 2021 y conformada por aproximadamente 900 pinturas. En ella continuó explorando algunos de los temas que acompañaron toda su carrera: el infinito, la identidad, el amor, la existencia y la relación entre el individuo y el universo.
Para Kusama, la repetición nunca fue únicamente una decisión estética. Los puntos, redes y formas que se multiplican en sus obras estuvieron relacionados con sus experiencias perceptivas y con una búsqueda de trascender los límites del individuo. Esa filosofía terminó convirtiéndose en una de las firmas visuales más poderosas del arte de las últimas décadas.
Su influencia también trascendió los museos. La artista colaboró con el mundo de la moda y el lujo, incluyendo una reconocida alianza con Louis Vuitton, mientras sus instalaciones inmersivas acercaron el arte contemporáneo a nuevas generaciones alrededor del mundo.
Yayoi Kusama continuó pintando hasta sus últimos días. En el comunicado con el que se dio a conocer su fallecimiento, su estudio destacó precisamente esa permanencia frente al lienzo y su exploración constante del amor eterno y el alma.
Con su partida, el arte contemporáneo pierde a una creadora irrepetible, pero su universo permanece abierto: miles de puntos, reflejos y formas que parecen extenderse hacia el infinito y que ahora forman parte de un legado que difícilmente podrá volver a replicarse.

















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