La llegada del torneo de fútbol más importante del planeta perfila un impulso económico para sectores como turismo, hotelería, transporte, comercio y entretenimiento. Analistas estiman que la derrama generada por visitantes nacionales e internacionales podría traducirse en miles de millones de dólares adicionales para la economía mexicana.
México está a punto de protagonizar un capítulo inédito en la historia del fútbol mundial. El próximo 11 de junio comenzará la Copa Mundial de la FIFA 2026, convirtiendo al país en el primero en albergar este torneo en tres ocasiones, tras las ediciones de 1970 y 1986.
En esta ocasión compartirá la organización con Estados Unidos y Canadá, en la que será también la primera Copa del Mundo disputada por 48 selecciones y celebrada en tres países anfitriones.
La FIFA confirmó que México recibirá 13 partidos distribuidos entre Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. El encuentro inaugural se disputará en el Estadio Azteca, recinto que volverá a formar parte de la historia del torneo tras haber sido sede de las finales de 1970 y 1986.
Analistas de GBM estiman que la actividad económica generada por el torneo podría alcanzar alrededor de 4 mil 300 millones de dólares, considerando el gasto de visitantes nacionales e internacionales, el incremento en el consumo y la demanda de servicios vinculados al turismo y el entretenimiento.
La proyección considera un gasto promedio de 416 dólares diarios por visitante durante una estancia aproximada de doce días. Bajo este escenario, el impacto económico equivaldría a cerca de 0.2 puntos porcentuales adicionales de crecimiento económico para el país.
Las estimaciones de GBM coinciden con otros análisis independientes que anticipan una derrama relevante.
Estudios de consultoras y organismos especializados han calculado impactos económicos para México que oscilan entre los 3 mil y los 4 mil millones de dólares, impulsados principalmente por infraestructura, turismo y consumo.
El sector turístico aparece como uno de los principales beneficiados. La FIFA y organismos relacionados con la organización del torneo prevén una llegada masiva de visitantes a las ciudades sede, mientras que diversas proyecciones estiman que México podría recibir millones de turistas adicionales durante el año mundialista.
La hotelería, los restaurantes, el transporte terrestre y aéreo, así como las actividades recreativas y de entretenimiento, concentran gran parte de las expectativas de crecimiento.
En ese sentido, autoridades y empresas privadas han impulsado inversiones en infraestructura urbana, movilidad, conectividad y modernización aeroportuaria para atender la demanda prevista durante el torneo.
Otro de los sectores que suele registrar un comportamiento favorable durante los años mundialistas es el comercio minorista. La experiencia de torneos anteriores muestra incrementos en categorías como electrónica, alimentos, bebidas, ropa y artículos para el hogar, impulsados por consumidores que siguen los encuentros desde sus casas, restaurantes o espacios públicos.
Especialistas también señalan un posible efecto de largo plazo asociado al denominado “turismo legado”, es decir, visitantes que regresan posteriormente a los destinos anfitriones tras conocerlos durante el evento.
















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