La industria automotriz se mantiene como uno de los pilares de la economía mexicana, con un peso que trasciende la fabricación de vehículos y se extiende a una compleja red de proveeduría, exportación y empleo.
De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el sector aportó 4.6% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional en 2024, lo que lo posicionó como el tercer subsector más relevante entre los 78 que integran la actividad económica del país.
En este contexto, un grupo de 10 armadoras concentra una parte sustancial de la operación industrial.
Según el ranking 2025 de las 500 empresas más importantes de México, elaborado por la revista Expansión, estas compañías generan en conjunto ingresos por 2.6 billones de pesos anuales, lo que refleja su papel estratégico dentro del aparato productivo nacional.
El liderazgo del sector se encuentra altamente concentrado. Empresas como General Motors de México, Stellantis México y Ford de México acumulan más de 1.3 billones de pesos en ingresos, es decir, cerca de la mitad del total generado por este grupo.
Su presencia se distribuye principalmente en estados del norte y el Bajío, donde han consolidado complejos industriales orientados tanto al mercado interno como a la exportación.
La operación de estas armadoras no se limita al ensamblaje de vehículos. Varias de sus plantas en territorio nacional están especializadas en la producción de motores y transmisiones, lo que evidencia el grado de integración industrial que ha alcanzado México dentro de la cadena global automotriz. Esta infraestructura permite abastecer a decenas de países, con Estados Unidos como principal destino.
Dentro de este ecosistema, Baja California figura como uno de los estados participantes, aunque con una presencia más acotada en comparación con otros polos industriales.
La entidad forma parte del mapa automotriz nacional a través de la operación de Toyota Motor de México, que cuenta con una planta en el estado dedicada a la producción de la pickup Tacoma, principalmente para exportación hacia Norteamérica.
Toyota, que inició operaciones en México en 2002, reporta ingresos por 290,000 millones de pesos, con dos plantas en el país, ubicadas en Baja California y Guanajuato, y una capacidad conjunta de producción de más de 300,000 unidades anuales. La compañía ha invertido más de 1,400 millones de dólares en su infraestructura en México, consolidando una base manufacturera orientada a mercados internacionales.
Aunque entidades como Guanajuato, Coahuila, Nuevo León, Puebla y Aguascalientes concentran la mayor parte de las plantas automotrices, la participación de Baja California aparece en una dinámica industrial más amplia, en la que el estado también destaca por su fortaleza en la manufactura de exportación, particularmente en sectores como dispositivos médicos, electrónica y autopartes.
En términos de empleo, las 10 principales armadoras suman más de 113,000 puestos de trabajo directos en el país.
A esta cifra se añade un volumen considerable de empleos indirectos vinculados a la cadena de suministro, que incluye proveedores de autopartes, servicios logísticos, industria del acero, plásticos y componentes electrónicos.
















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