Lo que comenzó como el mayor temor para la economía mexicana a principios de 2025, se ha transformado en un giro de trama sorprendente para los mercados globales. Un análisis reciente publicado por The Wall Street Journal destaca que, tras un año de intensas tensiones comerciales y la imposición de aranceles por parte de la administración de Donald Trump, México ha emergido como un beneficiario involuntario pero estratégico en el nuevo orden comercial.
Un giro en la balanza comercial
Cuando el presidente Trump firmó las órdenes para imponer aranceles universales (incluyendo un 25% inicial a diversos sectores), los economistas predijeron una recesión técnica para México. Sin embargo, los datos al cierre de noviembre y diciembre de 2025 cuentan una historia distinta.
Mientras que las importaciones provenientes de China hacia Estados Unidos han caído drásticamente, relegando al gigante asiático al tercer puesto como socio comercial, México ha consolidado su posición como el proveedor número uno. La resiliencia de las cadenas de suministro integradas y el marco del T-MEC han permitido que el valor de los productos mexicanos que cruzan la frontera siga creciendo, incluso bajo presión.
Los factores del “éxito” inesperado
- Sustitución de China: Las empresas estadounidenses, asfixiadas por los costos de importar desde Asia, han acelerado su relocalización (nearshoring) en territorio mexicano. México no solo está enviando autos, sino también maquinaria industrial de alta complejidad que antes se fabricaba en el Pacífico.
- Diplomacia Arancelaria: El gobierno de Claudia Sheinbaum implementó medidas espejo y ajustes estratégicos (como aranceles propios a terceros países) que fueron vistos por Washington como una señal de cooperación más que de confrontación, logrando “pausas” y excepciones clave en sectores vitales.
- Consumo Interno en EE. UU.: A pesar de los impuestos, la demanda estadounidense por productos esenciales mexicanos se mantuvo firme, forzando a los importadores a absorber parte del costo arancelario en lugar de detener las compras.
El reto social: Remesas en la otra cara de la moneda
No todo es crecimiento industrial. Como contraste a este éxito macroeconómico, el sector social enfrenta la caída del flujo de remesas. El “miedo” migratorio ha frenado el envío de divisas por parte de las familias, lo que sugiere una economía de dos velocidades: un sector exportador robusto frente a un consumo familiar debilitado en los estados del sur.
Conclusión hacia 2026
El análisis de WSJ concluye que México ha demostrado una capacidad de adaptación “camaleónica”. Al alinearse con ciertos objetivos de la política comercial de EE. UU. y aprovechar el vacío dejado por China, el país ha logrado convertir una amenaza existencial en una ventaja competitiva. Sin embargo, con la revisión del T-MEC en el horizonte de 2026, este estatus de “ganador” será puesto a prueba nuevamente.

















Comments