Un legado en concreto Trump busca inmortalizar su nombre en el nuevo coloso de la NFL
Así lo reveló un reporte de ESPN, que cita a una fuente de alto rango en la Casa Blanca. El presidente habría expresado directamente su deseo al grupo propietario del equipo, liderado por Josh Harris, en medio de las negociaciones para el megaproyecto deportivo que se construirá sobre los terrenos del antiguo RFK Stadium.
La propuesta, lejos de ser simbólica, se enmarca en una obra de 3,700 millones de dólares que promete transformar el paisaje urbano de la capital estadounidense. El estadio, con capacidad para 65 mil espectadores, estará rodeado de viviendas, comercios y un complejo deportivo, y se espera que abra sus puertas en 2030. La alcaldesa Muriel Bowser y el comisionado de la NFL, Roger Goodell, anunciaron en abril el acuerdo para su construcción, calificándolo como el mayor proyecto de desarrollo económico en la historia de Washington D.C.
Desde la Casa Blanca, la secretaria de prensa Karoline Leavitt respaldó la iniciativa, afirmando que “sería un nombre hermoso, ya que fue el presidente Trump quien hizo posible la reconstrucción del nuevo estadio”.
Sin embargo, el equipo ha optado por el silencio. Un portavoz de los Commanders se negó a comentar, aunque fuentes internas confirmaron que se preparan para recibir al mandatario en el partido contra los Lions, en el marco de la Semana 10 de la NFL.
La decisión sobre el nombre del estadio no recae únicamente en la franquicia. El Consejo del Distrito de Columbia y el Servicio de Parques Nacionales también tendrán voz, dado que el terreno pertenece al gobierno federal. “El equipo no puede hacerlo por sí solo”, advirtió una fuente cercana al proceso.
La relación entre Trump y los Commanders no es nueva. En julio, el presidente amenazó con bloquear el proyecto si no se restauraba el nombre original del equipo, los Redskins, eliminado en 2020 por considerarse ofensivo para comunidades nativas. Aunque el equipo adoptó el nombre de Commanders, parte de la afición sigue añorando la antigua identidad.
La propuesta de Trump ha generado reacciones encontradas entre aficionados, expertos y figuras del deporte. Mientras algunos ven en ella una estrategia de visibilidad global, otros cuestionan la conveniencia de vincular un espacio deportivo con una figura política polarizante.
















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