El Mundial de Futbol 2026 representa una oportunidad estratégica para la economía mexicana. De acuerdo con un estudio de la consultora KPMG, el país podría recibir una derrama económica estimada en 3,000 millones de dólares, impulsada principalmente por la llegada de alrededor de 5 millones de turistas durante el evento.
México, junto con Estados Unidos y Canadá, será coanfitrión del torneo. Según KPMG, la cercanía geográfica y la coincidencia horaria con los otros países sede podrían aumentar el flujo de visitantes internacionales más allá de las previsiones iniciales.
El informe anticipa que los sectores más beneficiados serán el hotelero, restaurantero y de consumo, con un impacto directo en la demanda de productos y servicios locales. Asimismo, se prevé que la justa deportiva genere oportunidades en áreas como tecnología y soluciones inteligentes para la gestión de eventos.


Impulso a infraestructura y transporte
Las sedes mexicanas, Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara, se encuentran en proceso de modernización para cumplir con los estándares de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA). Las mejoras incluyen infraestructura, transporte y actualización tecnológica de los recintos deportivos.
En la capital, el Estadio Banorte (antes Estadio Azteca) inició en 2024 una remodelación que contempla el aumento de capacidad, renovación de áreas deportivas, implementación de tecnología avanzada y mejoras en accesibilidad y comodidad para los aficionados.
En Monterrey, el Estadio BBVA, inaugurado en 2016, avanza en trabajos de adecuación de cancha e iluminación, mientras que en Guadalajara el Estadio Akron moderniza su sistema de iluminación LED, sonido y conectividad para cumplir con la certificación FIFA.
Se estima que los tres estadios deberán estar listos antes de junio de 2026. Además, el Estadio BBVA y el Estadio Akron podrían albergar partidos de repechaje para la clasificación mundialista, lo que añadiría un incentivo adicional para acelerar los trabajos.

















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