La expansión inmobiliaria de Tijuana ha entrado en una nueva etapa. El modelo horizontal, antaño predominante, comienza a ceder ante el avance sostenido de las edificaciones verticales.
Y con ello, el mercado de la vivienda comienza a experimentar un reacomodo que podría modificar, en el mediano plazo, las reglas del juego en las zonas de mayor demanda habitacional.
De acuerdo con el Dr. Fermín Kim King, presidente del Consejo Estatal de Profesionales Inmobiliarios de Baja California (CEPI-BC), esta transformación podría impactar positivamente los precios de renta en áreas tradicionalmente tensionadas por la demanda, como la Zona Centro y las inmediaciones de las garitas.

“Es una de las formas por las cuales disminuye el precio de la renta: al haber más oferta, también disminuye el precio de la renta”, explicó el especialista.
La lógica detrás de este fenómeno responde a un principio básico de mercado: a mayor oferta, mayor competencia, y por tanto, menor presión sobre los precios. En palabras de Kim King, una vez que estos desarrollos entren en fase de comercialización y ocupación, se espera que las rentas puedan disminuir entre un 10% y un 20%.
Actualmente, los precios más elevados se concentran en las zonas aledañas a los cruces fronterizos, con alquileres que oscilan entre los 500 y los 1,200 dólares mensuales, dependiendo de la ubicación, tamaño y servicios del inmueble. Esta demanda se alimenta, en buena medida, de la escasez de vivienda del lado estadounidense. “Si en Estados Unidos sigue existiendo la escasez de construcción y la necesidad de vivienda, por supuesto que van a seguirse vendiendo y rentando aquí en Tijuana”, señaló.
El auge vertical no se limita a las áreas más céntricas. De hecho, ya se han registrado desarrollos en colonias como La Mesa y La Libertad, que históricamente carecían de este tipo de infraestructura. Pero es en la Zona Centro donde la densidad de construcción ha tomado un ritmo inédito, con edificios que superan las 40 unidades habitacionales.
Según datos aportados por Marcela Soto Mora, consejera del CEPI-BC, actualmente existen 90 edificios con permisos vigentes en proceso de construcción en la ciudad. Esta cifra confirma una tendencia de crecimiento sostenido, con proyecciones que apuntan a desarrollos de “una magnitud nunca antes vista” en la Zona Centro, así como otros ya en ejecución en la Tercera Etapa del Río.
Uno de los principales motores de esta reconfiguración es la escasez de suelo disponible en la Zona Oeste, que ha propiciado una transición inevitable hacia la verticalidad, a diferencia de la Zona Este, que aún conserva espacios para vivienda horizontal.
No obstante, el crecimiento rápido no ha estado exento de polémica. Deslaves y accidentes recientes han puesto bajo escrutinio la calidad de ciertas edificaciones.
En ese sentido, Soto Mora subrayó la importancia de la aplicación de la NOM-247, normativa establecida en 2017 que establece los criterios mínimos para desarrolladores inmobiliarios en cuanto a seguridad estructural y habitabilidad.
















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