El Centro Cultural Tijuana (Cecut) se convirtió en un escenario de nostalgia y creatividad con la llegada de Álvaro Díaz y Pablo Ilabaca, creadores de 31 Minutos. En el marco de la exposición Museo 31, ambos ofrecieron conferencias únicas en la Cineteca del recinto, donde compartieron con una audiencia entusiasta los orígenes y secretos de este fenómeno televisivo que trascendió fronteras.

Las filas de fanáticos, muchos portando libros y personajes icónicos para firmar, reflejaron la devoción hacia un proyecto que nació como un noticiero de títeres y terminó por convertirse en un referente cultural mundial. Entre anécdotas, Díaz recordó cómo un simple muñeco improvisado dio vida a la primera “nota verde”, mientras Ilabaca deleitó con el viaje musical que ha acompañado a generaciones.

Desde la perspectiva institucional, Giovana Jaspersen García, directora general del Museo Franz Mayer, destacó la importancia de la itinerancia de la exposición.
“No pensamos en un museo solemne, sino en un museo del gozo, del baile y de la experiencia positiva”.
Con más de medio millón de visitantes en la Ciudad de México, la muestra ha recorrido sedes como el Parque Fundidora en Monterrey y ahora Tijuana, donde el Cecut se consolidó como un espacio ideal para acercar la cultura a públicos diversos. El reto logístico de trasladar cerca de 5 mil piezas fue superado gracias a un equipo especializado, reafirmando que cada ciudad imprime su propia personalidad al proyecto.

El resultado, un público que no solo observa, sino que participa, ríe y baila con los personajes que marcaron la infancia de miles. 31 Minutos demuestra que la televisión infantil puede transformarse en un fenómeno social, capaz de unir generaciones y provocar alegría colectiva.


















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